Una nación lo hizo oficialmente, otra lo expuso con firmeza: no participarán en los Juegos Olímpicos. “El Comité Olímpico de Canadá y el Comité Paralímpico solicitan al Comité Olímpico Internacional (COI) y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) postergar los Juegos por un año”, apelaron en un comunicado. “Es una situación insostenible. El aplazamiento permitirá planificar con mayor certeza la nueva celebración”, sentenció el director del Comité Olímpico australiano, Matt Carroll. En el caso de Australia la decisión se tomará en cuatro semanas, tiempo que el COI se dio para pronunciarse sobre el aplazamiento.
Las expresiones de los dos países se producen días después de los dichos realizados desde Estados Unidos. “La decisión recae en la OMS, el gobierno japonés y el COI. Pero en ningún caso enviaríamos a nuestros atletas si no fuera seguro”, había dicho Sarah Hirshland, presidenta del Comité Olímpico y Paralímpico estadounidense. Uno de los argumentos por el que no se suspende aun la cita programada del 24 de julio al 9 de agosto es que las proyecciones indican que, para el séptimo mes del año, la crisis podría haber terminado.